sábado, 13 de julio de 2013

EL HÁBITO QUE HACE AL MONJE


 El hábito que hace al monje
no es el que sobresale
ni el que poco o mucho vale,
mas de él no se despoje.

Lleve el justo ambas ropas.
Así, el que yerre su camino
sabrá quién es su Juez Divino,
y, el que acierte, huirá de malas copas.

Ama lo que hagas y vieres
por amor a quien te ama
y, sin andar por cosa vana,
deja claro de quién eres.

Es común y popular el dicho categórico que afirma tajantemente: "el hábito no hace al monje". Sin embargo cabe tener en cuenta unos detalles que explican cómo sí que hace al monje según qué hábito, llamémoslo hábito 1 para posteriormente abreviar, y cómo el hábito que no lo hace sí lo mantiene o al menos le recuerda qué hábito 1 ha escogido; llamemos a éste otro, hábito 2.
Para entender la diferencia entrambos, cabe sacar a la luz dos de las acepciones que ofrece la RAE para esta palabra. La primera es la siguiente: "modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas" y la segunda "vestido o traje que cada persona usa según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y religiosas".
Para ir con orden, vemos cómo el hábito 1, el que reza la primera acepción, refleja una actitud, centrándonos en el hábito religioso, positiva en tanto en cuanto sea un hábito piadoso, de oración, de caridad, de fraternidad y de ayuda que lógicamente sí hace al monje, lo forja en el amor a Dios y a las mujeres y hombres, prójimos suyos. Así, podemos entender que, en este caso, no es lógico afirmar que el hábito no hace al monje.
Sin embargo, la segunda acepción, hábito 2, es más problemática. En este caso, hago referencia a la sotana como hábito, para algunos arcaico, de los sacerdotes, seminaristas y clérigos en general. Cabe decir que si para algunos resulta ésta de índole divisoria o resulta una barrera para con los demás, es mi opinión la siguiente: las "barreras", que son además tan tradicionales, es decir, con una gran tradición y significado detrás, no han de derrumbarse, más bien hay que abrir en ellas unas puertas dispuestas a acoger al que lo necesite. Esto, teniendo en cuenta que no puede resultar barrera algo, que teniendo su significado espiritual, es meramente material, físico. Es decir, lo espiritual no crea la barrera puesto que, de ser así, tan irrelevante sería llevarla como no llevarla, pero que, lo material, que una vestimenta marque la opinión sobre alguien, aunque en determinados casos muy concretos pueda hacerlo o pueda aportar alguna información sobre la persona, no es del todo sano; es uno de los prejuicios de los que tanto hablo. Incluso, podríamos (aunque no es menester) decir que, teológicamente, el sacerdote es alguien especial, segregado del resto de los hombres para el culto a Dios, consagrado totalmente a su servicio, elegido de entre todos para servir a Dios y al prójimo.
Además, hay en las sotanas un significado especial y es que marcan a quién se pertenece, de un modo especial, que recuerda al mundo la existencia de Dios, que marca el orgullo, en sentido positivo, con el que se lleva al corazón a Cristo. También resulta, si se compra honestamente y cumplido o con la verdadera intención de hacerlo el  hábito 1, un signo de pobreza que evita pensar en las modas mundanas, como he leído en un blog, es como decir: "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre".
Y, aunque aquí manifiesto algunas razones y pensamientos para llevar los trajes clericales, manifiesto la más completa comprensión hacia los hermanos sacerdotes y seminaristas que no llevan esas vestiduras. Entiendo que estas ideas sean difíciles de aceptar por los que han sido formados en la idea esencial de que lo importante es la cercanía con la gente y que, por tanto, todo signo de distinción conlleva separación, alejamiento y, por tanto, un mal cumplimiento del ministerio de la ayuda al prójimo.
En este escrito, hablo de los argumentos a favor de los hábitos eclesiásticos, pero no me cuesta entender las razones contrarias a estos argumentos. Sostengo la postura aquí expuesta, simplemente porque entre unas razones y otras, me convencen más las razones a favor. No obstante, no juzgo a los que portan ropas seculares habiendo tomado en sí un verdadero estado clerical. No juzgo, para nada, a los que se revisten de ropas laicales. Creedme los que leéis estas líneas, no juzgo, no pienso mal ni digo en mi interior: qué sacerdote tan mundano, que secularizado está. Y si alguna vez he sentido la tentación de pensar eso -tentación-, me he contenido. Y si he consentido, me he arrepentido.
He conocido a muchos sacerdotes que no solo son buenos, sino, inmejorables, verdaderos hombres de Dios, hombres santos que visten como laicos.
Y dejando claros mis pensamientos acerca de no juzgar, ante la pregunta si es obligatorio para los clérigos vestir de un modo eclesiástico: la respuesta es sí. La ley de la Iglesia lo ordena. Y lo ordena con la autoridad recibida de Cristo. Y la razón de ser de esta norma es espiritual.
Habiendo usado palabras, expresiones y pensamientos propios y de otros clérigos deseo fervientemente que no prejuzguéis mi ser, que soy un espíritu joven que se enamora cada día más de Dios, que sufre por el rumbo de las modas que sigue el mundo, el rumbo del desperdicio de la vida, que conoce que cuando se da un centímetro de helgadura se coge el brazo entero.
Por eso, si usamos, como digo en la poesía, las vestiduras propias, que lo son por tradición, por teología, por muchas cosas, bien usadas, sin olvidar y incluso poniendo en primer lugar el hábito 1, podrá haber una gran labor en la Iglesia, una gran trasmisión de amor a Dios y por ende a los hombres y mujeres. Y que, si se usa sin tener en cuenta el primer hábito, dará lugar a pensar lo que todos ya sabemos: dentro de la Iglesia, aunque es Santa, hay cizaña entre el trigo. Y así, todos los que usen sotana y tengan una doble vida, sepan quién es el Juez Divino.

Dios nos ayude en el discernimiento de estos temas que, aunque no lo parezcan, son delicados y nos guíe por el sendero correcto, se apiade de nuestras faltas y tenga misericordia con los menos favorecidos por nuestra malicia; les dé consuelo y gracia y a nosotros bendiciones. 

sábado, 15 de junio de 2013

IDOLATRÍA

Hoy día, de forma continua se nos dice a los Católicos que somos idólatras porque tenemos en los templos imágenes de personas queridas de Dios y de los buenos Cristianos, y esto es algo que se puede entender sabiendo que sí los hay. Porque realmente hay Cristianos, que para nuestra desgracia, piensan que esas imágenes son una divinidad. Pero apartándonos de lo que cada uno, subjetivamente, piensa, porque, como dijo el Obispo Fulton Jhon "Los valores morales no dependen del voto de la mayoría. Lo que está mal, está mal"; es decir, actuar libremente y intentar acoger una "Verdad" de consenso, como dije en otra entrada, no es lógico ni se puede hablar de moral en ese aspecto, hay una posición que es la que es, con independencia de lo que cada uno en su libertad puede realizar. Es decir, una cosa es lo subjetivo y otra cosa lo objetivo, que aunque tenemos muy claros estos términos, parece ser que lo que por consenso decide la gente, prima sobre la Verdad.

Aclarado esto, yo venía a escribir realmente sobre la idolatría fuera de cualquier denominación Cristiana. Y eso abarca dos campos, el de los "ateos" y el de las religiones, pues, satánicas. En el primero de los casos, cabe destacar, que si son ateos es porque hay un Dios; nadie puede ser ateo si algo no existe; quizás un problema del lenguaje. Y si he utilizado "ateos" entre comillas es ni más ni menos por un motivo claro. El motivo es que NADIE, es ateo, más bien lo es de palabra, pero de obra puede ser, como mucho, agnóstico. Esto se debe, como bien me dijo un gran amigo y conocedor de Dios y de la espiritualidad, a que todo ser humano se pregunta, en mayor o en menor medida, por Dios, por términos que pertenecen al campo espiritual. Pero claro, se NIEGAN a conocer a Dios, no abren su corazón y por eso se ven obligados a buscar otros caminos menos santos y menos sanos. ¿Cuántos jóvenes tienen por ídolo a un tal Skrillex (o algo así), a Marx, a Franco o a Hitler? Con eso lo digo todo. Esto es, el problema es siempre de ACTITUD, de querer o no querer "dejar" a Dios que guíe la vida que Él mismo te ha dado (me atrevo a decir Su vida y no la nuestra). Todos los humanos buscamos lo mismo, buscamos los motivos y razones de nuestro ser (que es Dios), nuestra felicidad (que es la de los demás, y así, la de Dios) y nuestro fin (Dios). Esto es un poco complejo de entender, y más si este pobre servidor se explica así de mal.

En cuanto a las religiones satánicas, claro está. Han de ser idólatras para oponerse completamente a la verdadera moral, a Dios. Aquí caben religiones como la santería, el ocultismo, el espiritismo, el tarot y tantas otras. No cabe duda que todo lo que hagan estas religiones va en contra de lo que debe hacer un Cristiano; lo digo por los idólatras (que los hay) y lo digo por los que nos tachan de idólatras (los prejuiciosos) que los hay también.

Dedicaremos otra entrada a hablar un poco de esta rama tan olvidada que es el ministerio del exorcismo, de la lucha contra Satán que todo Cristiano debe llevar sin olvidarse de ponerse su armadura (oración), de alimentar su alma y cuerpo (eucaristía), aprender la táctica de combate (confesión y penitencia) y otras muchas ayudas que de Dios recibimos y que si somos buenos Cristianos, a Él hemos de devolvérselas. Como no podía ser de otro modo, lo que hablemos en próximas entradas sobre este tema, será en relación a lo que el P. Fortea, exorcista español, explica en sus maravillosas homilías y entrevistas.

No olvidéis que todos buscamos lo mismo, y es ni más ni menos que la relación amistosa, filial y de siervos de Dios. Y eso no es idolatría, eso es espiritualidad, eso es felicidad, eso es amor y entrega a los demás.

martes, 11 de junio de 2013

CONFIEMOS EN EL SEÑOR

Hoy ha sido el primer turno de los exámenes de selectividad y he vivido en primera persona (y en segunda y tercera, porque he sentido y compartido el sufrimiento, que quizás sea una palabra demasiado grande para esta ocasión, de los muchos compañeros, conocidos y no conocidos, por los cuales he rezado y he pedido oración. En este día he sentido a Dios más que nunca, y quizás no lo he sentido con los pobres sentimientos que he experimentado sino con la Fe, con la confianza que he puesto en mi corazón a Dios, no por mí, por NOSOTROS, por todos; incluso por los que están físicamente lejos o espiritualmente alejados. ¿Por qué? Porque Dios no entiende de distancias, porque Dios ama hasta el extremo más inimaginable a las personas que lo reprimen, que lo expulsan de sus vidas sin saber que no pueden, sin aceptar que puede más el amor Divino que el odio de la humanidad.

No es, ni de lejos, la selectividad el tema central de estas palabras sino que el eje central se riza entorno a la poca confianza que ponemos en Dios. Y, por duro que suene, quizás los que más confianza pongan, más golpes se llevarán en la vida, más pruebas le llegarán y más difícil será su camino. Yo quizás no tenga esa confianza, o sea poca... porque, me resulta, aún (aún porque con su ayuda mejoraré), fácil el camino, demasiado lleno de rosas y facilidades que día a día me entorpecen como persona. Pero no, no podemos quedarnos ahí y os diré el secreto. En esas pruebas que llegan a la persona más justa, más querida por Dios, se adivina la misericordia y fuerzas necesarias para que, con mayor o menor dificultad, siempre dentro del plan del Señor, sean superadas con éxito.

Es decir, podemos no ser justos, y sí, quizás te "vaya bien" en la vida, pero, si no confías en Él, y de verdad eres ruin (cabe decir que la mayoría de los que no confían en él no lo son y muchos de los que dicen confiar sí) no serás verdaderamente feliz, no serás una persona llena, con sus proyectos de vida, con sus inquietudes, con su amor al prójimo de una manera altruista... estarás muerto en vida. Y, aun así, Dios te será propicio y tendrá misericordia contigo porque TE AMA.

Es por eso que, como decía en otras entradas, aceptemos el sufrimiento que pueda venirnos de Dios, sin miedo, sin temor al fracaso, sin odio, con honestidad. Si vosotros dais lo mejor a vuestros padres, o si vuestros padres os dan lo mejor a vosotros, ¿Cuánto más os dará el Padre del cielo? (no recuerdo el pasaje bíblico de esta maravillosa noticia). Os ruego, de rodillas si hace falta, que deis una oportunidad a los injustos mientras que aprendéis de los justos; que deis una oportunidad al pecador mientras aprendéis de los Santos; que améis a las personas como Dios las ama; os suplico que invirtáis vuestro tiempo en escuchar los problemas que tiene la gente día a día y que no tiene a quién contarlos; que visitéis a las personas mayores que estén solas y abandonadas; que podáis dar un "buenos días" a la gente del mundo. Así, estaréis dando gloria a Dios, orando con Él, que poco a poco irá transformando vuestras vidas, siendo felices con el servicio a los demás. Pero sobre todo, perdonad, perdonad a los que os ofendan, sed misericordiosos también y no juzguéis al que por ignorante hace mal a la humanidad. Si encontráis un sacerdote malo, un padre peor, una abuela egoísta, no le gritéis; rezad por ellos, confiad en Dios, encomendad sus almas al que da vida; pedid intercesión a Santa María, dadles un abrazo de amor, una nueva oportunidad con estas palabras que hoy, más que nunca, salen de lo profundo de mi amor a Dios.



sábado, 8 de junio de 2013

LO ESPIRITUAL Y LO MATERIAL

Partiendo del hilo temático que ayer nos ocupaba, vamos a seguir hablando de la importancia, la necesidad de lo espiritual y de lo material como medio accesorio si se utiliza correctamente.

En principio subrayábamos ayer que lo espiritual es más importante, en todos los aspectos, que lo material. Ni más ni menos porque todo ser humano busca "la felicidad" un estado que es de lo más espiritual y uno no puede estar feliz materialmente, sino que lo está espiritualmente. Para entenderlo mejor vamos a usar un poco de la filosofía de Ortega y Gasset avanzando en un grado, o complementando, según mis pocos conocimientos, las ideas que nos presenta.

Para resumir en pocas palabras el pensamiento de Ortega, hay que tener en cuenta unos aspectos básicos como puedan ser la diferencia entre animales y humanos. Es decir, aquello que nos eleva a la categoría de humanos. Aquí, si se tienen en cuenta las complejidades biológicas podemos, en mayor o menor medida, según quién, entrever la presencia de Dios en estas diferencias. Y, ahora, una vez vislumbrada esta diferencia, cabe decir que Ortega entiende que existen dos necesidades en la humanidad. En primer lugar, las necesidades naturales (que son las que el humano tiene en común con el animal, con aquello que nos es dado de manera natural) y en segundo lugar, las necesidades humanas (aquello superfluo de manera natural que son las que diferencian al hombre del animal y que se convierten en lo más importante del ser humano, incluso más que las naturales). Por ello, para que el ser humano pueda dedicarse a las necesidades propias de los hombres, disponemos de la técnica, que nos libra o minimiza las necesidades naturales para poder dedicarse en mayor medida a las humanas. Estas últimas son importantes porque constituyen, para Ortega, el vivir, el hacerse cada día, el ir moldeándose, si bien, Ortega en su filosofía muestra la vertiente más pragmática y tecnológica de este pensamiento.

En esta corriente filosófica, podemos observar un pensamiento muy cristiano que es el "ir haciéndose", el ir moldeándose, con la diferencia que para los Cristianos es Dios quien, cuando nosotros "se lo permitimos" nos va moldeando.

Yo voy a proponer una clasificación de necesidades más o menos parecida. Primeramente, a lo que Ortega llama necesidades naturales, las llamaré, yo, necesidades biológicas, que son como hemos dicho antes aquellas que coinciden con la de los animales; correcto. Pero ahora, vamos a ver qué pasa con las necesidades que Ortega llama humanas. Aquí, yo prefiero establecer una separación en dos vertientes. La primera de ellas podrían llamarse necesidades superfluas (todas aquellas que tienen que ver con la técnica más pragmática, que varían según la persona, como pueda ser la necesidad superflua de tener un móvil, o de cultivar con determinadas técnicas y métodos). Estas necesidades superfluas nos liberan de las necesidades naturales. En el caso del móvil, nos libera entre otras muchas cosas, y más hoy en día, de la necesidad natural que tendríamos al querer hablar con alguien que está, supongamos a 1000 km. Al poner en práctica la técnica para saciar estas necesidades superfluas, encontramos que nos queda un tiempo de "ocio", un ocio que como para Ortega, pienso ha de ser activo. Aquí encontramos las terceras necesidades que podríamos llamar universales, o necesarias. Son de este último tipo la necesidad de sentirse amado y amar, sentirse útil, y en última instancia ser feliz. Son sin duda, estas necesidades, de carácter universal y espiritual. Y en el proceso de realización espiritual de éstas, ayudado por el tiempo libre que crea la técnica, que podría ser no una técnica puramente mecánica o pragmática como la del "gentleman",(siempre que quede relegada al segundo lugar y subordinada a las necesidades espirituales y no puramente materiales) encontramos varias cosas interesantes. Entre ellas encontramos que somos capaces de crecer espiritualmente, acercándonos a la verdad, a la única verdad (que la verdad no puede ser múltiple, que lo que es, es y lo que no es, no es) y incluso podemos llegar a depender mínimamente de las necesidades superfluas, que una vez usadas, si las usamos bien, pueden llegar a convertirse y deben llegar a convertirse en medios y no en fines. Así, cuando comprendemos el verdadero poder de lo espiritual, y no de lo técnico como dice Ortega, somos capaces de ser felices con mayor facilidad, con una felicidad más cercana a la propia "idea de felicidad" y no ser felices circunstancialmente.

En resumen la técnica propia de las necesidades superfluas reduce la dependencia humana de las necesidades biológicas y la espiritualidad, la búsqueda verdadera de Dios, nos libera de la dependencia total de la técnica para conseguir "tiempo libre". Claro está, que junto a este misticismo y ascetismo, que es muy válido y seguro según mis pensamientos, está el dedicarse no solo a esa felicidad de uno mismo, sino dedicarse a servir a los demás para que logren ser felices o más felices de lo que pueden ser sin la espiritualidad. En definitiva volvemos como siempre al amor, a la fraternidad y a la acogida (este último término, usado muchas veces por un gran amigo mío y pensador).

Esta no es mi última palabra, es un pensamiento aún joven en mí que espero ir desarrollando poco a poco y aplicándolo en la medida que me sea posible por la condición humana y pecadora que tengo.

Por eso, hoy ruego intercesión al Inmaculado Corazón de Santa María que nos haga mansos a la voluntad de Dios, que nos haga crecer en espiritualidad, amor, cariño, acogida, fraternidad. Así sea.


viernes, 7 de junio de 2013

LA FELICIDAD

Hoy he tenido la suerte de encontrar una magnífica conferencia del P. Jorge Loring en Youtube y vengo a transmitirla con alguna pincelada que pueda interesar. En ella se plantea un tema fundamental para todo Cristiano, ya que, ni más ni menos, tiene por tema principal el Cielo y el Infierno; dos conceptos, que son dogma de Fe, de los que se oye hablar muy poco hoy en día -ya podemos imaginar porqué-.

El Cielo está definido en el Catecismo, dicho con mis palabras, como la participación plena de la comunión con Dios; la satisfacción espiritual del encuentro con Dios, del amor recibido de Dios y del amor ofrecido al ser más digno de amor; de la comunión de este gozo con Santa María y todos los Santos del Cielo. 

Podríamos decir que el Cielo es la felicidad plena, eterna por medio del amor. ¿Por qué? Pues porque la felicidad tiene ciertas características. En primer lugar, para ser verdadera felicidad no puede ser temporal, es decir, no puede tener una limitación en el tiempo; ha de ser eterna. Esto lo podemos comprender muy bien con el ejemplo que usa el P. Jorge Loring: "si a un invidente le ofrecen la posibilidad de ver con claridad por un día, es obvio que esta persona no será feliz. Menos es nada, pero no será feliz". En segundo lugar, la felicidad verdadera, plena, no es meramente material es más bien espiritual, y, más concretamente es aquella que procede de un acto de AMOR ESPIRITUAL. Para entender que el verdadero amor no es el material/físico, sino el espiritual usaré varios ejemplos de nuestro querido Jesuita. Pensemos en si las prostitutas, esclavas del placer, dinero o de los hombres, son felices; creo que no es menester que profundicemos. Pero más allá, un ejemplo más claro, más correcto políticamente sería que una bofetada en medio de la plaza del pueblo duele menos físicamente que la humillación que en el mismo acto se recibe. Y esto es así de claro. Lo ESPIRITUAL es muy SUPERIOR, en todos los sentidos, a lo material y físico. Por ello, reafirmamos la idea de que el amor espiritual es el más importante, y como buen valor que es, todo el mundo que ame y sea amado será feliz (solo temporalmente) hasta que contemple el Cielo, al mismísimo Dios. Ahí encontrará la felicidad verdadera, eterna, inmutable (como veis, muy platónico).

Pues igual que el amor espiritual da felicidad, el servicio a los demás, la entrega, que es la mayor muestra terrena del amor espiritual es el camino, y digo el camino porque el mismísimo Jesucristo se entregó -y lo sigue haciendo- a los demás.

Del mismo modo, podríamos proceder a identificar el Infierno como la muestra de la no-felicidad eterna. Un horror. 

Por todo eso, deseo que seáis felices amando a las personas, entregando vuestro servicio fraterno a los demás, no juzgando a nadie, acogiendo a los hermanos, amando a Dios al fin y al cabo.

"Yo dormía y soñé que la vida era alegría (felicidad). Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría (felicidad)".

miércoles, 5 de junio de 2013

POESÍA - PACIENCIA Y ESPERANZA EN EL DOLOR

Acorde a la anterior publicación, y por todas aquellas personas que sufren, con Dios siempre te queda la esperanza:

Cuando todo parece oscuridad,
cuando la nube cubre mi vida,
cuando, de pronto, no hay salida
Viene en mi auxilio Dios - fraternidad.

Cuando es turbia nuestra mañana,
cuando se apaga la luz del amor,
cuando vivimos con mucho dolor,
Santa María nos acompaña.

Cuando nuestro corazón se apaga,
cuando la Fe se vuelve de piedra,
cuando es una selva la hiedra,
Dios, que es consuelo, no se amaga.

Cuando todo son desilusiones,
cuando menos brilla la esperanza,
cuando en todo nos falta templanza,
Dios escucha nuestras oraciones.

Por todo esto, querido hermano,
sé paciente en la larga espera,
que Dios conoce tu vida entera
y purifica tu dolor con su mano.

DIOS NO CAMBIA DE OPINIÓN

Como ya he descrito en anteriores ocasiones, hay momentos más complicados, difíciles, "oscuros". Y esto se debe a varias cosas según he ido explicando. 

Hoy, un "carissime fratello" me ha dado una gran alegría. A mí y a todos. Hemos podido ver publicado en su Facebook, como después de unos meses que han sido en ocasiones mejores y en ocasiones peores, ha empezado a entender, realmente, qué quiere Dios de él y cómo lo quiere, es decir, se ha dado cuenta de que "El oro se purifica al fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación"  (Eclesiástico 2,5) y del mismo libro, los versículos 7-18. 

Y esto va para todos, para mí, que he estado en esa noche oscura recientemente, y poco a poco estoy saliendo más y más de ella y para todos aquellos que ponéis vuestra confianza en Dios. Y, si tenemos en cuenta, la grandeza y misericordia de Dios, podemos darnos cuenta de que no cabe en Él la duda, ni la opinión. Es decir, la Divina Providencia (como llamamos los católicos al plan de Dios con los hombres) no cambia según el día. Es, ni más ni menos, un PROCESO, y aquí sería bueno leer las entradas 4, 10 y 18 (siendo la 1, la primera que publiqué). Esto es, el Señor, en su Divina Providencia, tiene unas ideas para nosotros, pero claro, recordemos que nos ha dado libertad, no nos ha impuesto nada; y con ello es lógico que debamos ir poco a poco recorriendo ese camino que Él nos marca, camino difícil que tiene como finalidad, marcar a fuego, es decir, realmente interiorizar lo que vamos viviendo en ese camino para que, después, cuando hayamos de cumplir la función, la tarea que a cada uno Cristo nos encomienda, tengamos el conocimiento, el sentimiento y la Fe suficientes para llevarla a cabo con éxito. Por eso, no podemos pensar que cuando estamos "bien" Dios quiere una cosa de mí, y cuando estamos "mal" no la quiere, y eso me lo he de aplicar yo el primero de todos. Y esa relación Dios-Hombres, es una maravilla. En ese recorrido vital podemos entender fácilmente lo que se nos dice "Dios es Padre, Dios es Hermano, Dios es Amor, Apoyo, Cariño. Es Padre porque nos aconseja el camino de nuestra humilde vida; es  Hermano porque es camino, nos acompaña en ese recorrido siempre, y es Amor, Verdad, Vida, Cariño que te va dando la fuerza necesaria, "las ganas" justas para seguir por donde Él mismo te ha indicado de una vez para siempre.

Por eso, hoy doy gracias a Dios, y, por la intercesión de nuestra Madre, María Santísima, le pido que sea refugio de los que hemos sufrido "noches oscuras" o de los que las vamos a sufrir. Que no permita que pensemos, bajo tentación, que la "luz al final del camino" se apaga de vez en cuando o que Dios cambia de opinión. Y con todo ello, quiero glorificar a Dios por mi gran amigo que, hoy, se ha vuelto a encontrar con Él.