Como ya he descrito en anteriores ocasiones, hay momentos más complicados, difíciles, "oscuros". Y esto se debe a varias cosas según he ido explicando.
Hoy, un "carissime fratello" me ha dado una gran alegría. A mí y a todos. Hemos podido ver publicado en su Facebook, como después de unos meses que han sido en ocasiones mejores y en ocasiones peores, ha empezado a entender, realmente, qué quiere Dios de él y cómo lo quiere, es decir, se ha dado cuenta de que "El oro se purifica al fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación" (Eclesiástico 2,5) y del mismo libro, los versículos 7-18.
Y esto va para todos, para mí, que he estado en esa noche oscura recientemente, y poco a poco estoy saliendo más y más de ella y para todos aquellos que ponéis vuestra confianza en Dios. Y, si tenemos en cuenta, la grandeza y misericordia de Dios, podemos darnos cuenta de que no cabe en Él la duda, ni la opinión. Es decir, la Divina Providencia (como llamamos los católicos al plan de Dios con los hombres) no cambia según el día. Es, ni más ni menos, un PROCESO, y aquí sería bueno leer las entradas 4, 10 y 18 (siendo la 1, la primera que publiqué). Esto es, el Señor, en su Divina Providencia, tiene unas ideas para nosotros, pero claro, recordemos que nos ha dado libertad, no nos ha impuesto nada; y con ello es lógico que debamos ir poco a poco recorriendo ese camino que Él nos marca, camino difícil que tiene como finalidad, marcar a fuego, es decir, realmente interiorizar lo que vamos viviendo en ese camino para que, después, cuando hayamos de cumplir la función, la tarea que a cada uno Cristo nos encomienda, tengamos el conocimiento, el sentimiento y la Fe suficientes para llevarla a cabo con éxito. Por eso, no podemos pensar que cuando estamos "bien" Dios quiere una cosa de mí, y cuando estamos "mal" no la quiere, y eso me lo he de aplicar yo el primero de todos. Y esa relación Dios-Hombres, es una maravilla. En ese recorrido vital podemos entender fácilmente lo que se nos dice "Dios es Padre, Dios es Hermano, Dios es Amor, Apoyo, Cariño. Es Padre porque nos aconseja el camino de nuestra humilde vida; es Hermano porque es camino, nos acompaña en ese recorrido siempre, y es Amor, Verdad, Vida, Cariño que te va dando la fuerza necesaria, "las ganas" justas para seguir por donde Él mismo te ha indicado de una vez para siempre.
Por eso, hoy doy gracias a Dios, y, por la intercesión de nuestra Madre, María Santísima, le pido que sea refugio de los que hemos sufrido "noches oscuras" o de los que las vamos a sufrir. Que no permita que pensemos, bajo tentación, que la "luz al final del camino" se apaga de vez en cuando o que Dios cambia de opinión. Y con todo ello, quiero glorificar a Dios por mi gran amigo que, hoy, se ha vuelto a encontrar con Él.
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