sábado, 8 de junio de 2013

LO ESPIRITUAL Y LO MATERIAL

Partiendo del hilo temático que ayer nos ocupaba, vamos a seguir hablando de la importancia, la necesidad de lo espiritual y de lo material como medio accesorio si se utiliza correctamente.

En principio subrayábamos ayer que lo espiritual es más importante, en todos los aspectos, que lo material. Ni más ni menos porque todo ser humano busca "la felicidad" un estado que es de lo más espiritual y uno no puede estar feliz materialmente, sino que lo está espiritualmente. Para entenderlo mejor vamos a usar un poco de la filosofía de Ortega y Gasset avanzando en un grado, o complementando, según mis pocos conocimientos, las ideas que nos presenta.

Para resumir en pocas palabras el pensamiento de Ortega, hay que tener en cuenta unos aspectos básicos como puedan ser la diferencia entre animales y humanos. Es decir, aquello que nos eleva a la categoría de humanos. Aquí, si se tienen en cuenta las complejidades biológicas podemos, en mayor o menor medida, según quién, entrever la presencia de Dios en estas diferencias. Y, ahora, una vez vislumbrada esta diferencia, cabe decir que Ortega entiende que existen dos necesidades en la humanidad. En primer lugar, las necesidades naturales (que son las que el humano tiene en común con el animal, con aquello que nos es dado de manera natural) y en segundo lugar, las necesidades humanas (aquello superfluo de manera natural que son las que diferencian al hombre del animal y que se convierten en lo más importante del ser humano, incluso más que las naturales). Por ello, para que el ser humano pueda dedicarse a las necesidades propias de los hombres, disponemos de la técnica, que nos libra o minimiza las necesidades naturales para poder dedicarse en mayor medida a las humanas. Estas últimas son importantes porque constituyen, para Ortega, el vivir, el hacerse cada día, el ir moldeándose, si bien, Ortega en su filosofía muestra la vertiente más pragmática y tecnológica de este pensamiento.

En esta corriente filosófica, podemos observar un pensamiento muy cristiano que es el "ir haciéndose", el ir moldeándose, con la diferencia que para los Cristianos es Dios quien, cuando nosotros "se lo permitimos" nos va moldeando.

Yo voy a proponer una clasificación de necesidades más o menos parecida. Primeramente, a lo que Ortega llama necesidades naturales, las llamaré, yo, necesidades biológicas, que son como hemos dicho antes aquellas que coinciden con la de los animales; correcto. Pero ahora, vamos a ver qué pasa con las necesidades que Ortega llama humanas. Aquí, yo prefiero establecer una separación en dos vertientes. La primera de ellas podrían llamarse necesidades superfluas (todas aquellas que tienen que ver con la técnica más pragmática, que varían según la persona, como pueda ser la necesidad superflua de tener un móvil, o de cultivar con determinadas técnicas y métodos). Estas necesidades superfluas nos liberan de las necesidades naturales. En el caso del móvil, nos libera entre otras muchas cosas, y más hoy en día, de la necesidad natural que tendríamos al querer hablar con alguien que está, supongamos a 1000 km. Al poner en práctica la técnica para saciar estas necesidades superfluas, encontramos que nos queda un tiempo de "ocio", un ocio que como para Ortega, pienso ha de ser activo. Aquí encontramos las terceras necesidades que podríamos llamar universales, o necesarias. Son de este último tipo la necesidad de sentirse amado y amar, sentirse útil, y en última instancia ser feliz. Son sin duda, estas necesidades, de carácter universal y espiritual. Y en el proceso de realización espiritual de éstas, ayudado por el tiempo libre que crea la técnica, que podría ser no una técnica puramente mecánica o pragmática como la del "gentleman",(siempre que quede relegada al segundo lugar y subordinada a las necesidades espirituales y no puramente materiales) encontramos varias cosas interesantes. Entre ellas encontramos que somos capaces de crecer espiritualmente, acercándonos a la verdad, a la única verdad (que la verdad no puede ser múltiple, que lo que es, es y lo que no es, no es) y incluso podemos llegar a depender mínimamente de las necesidades superfluas, que una vez usadas, si las usamos bien, pueden llegar a convertirse y deben llegar a convertirse en medios y no en fines. Así, cuando comprendemos el verdadero poder de lo espiritual, y no de lo técnico como dice Ortega, somos capaces de ser felices con mayor facilidad, con una felicidad más cercana a la propia "idea de felicidad" y no ser felices circunstancialmente.

En resumen la técnica propia de las necesidades superfluas reduce la dependencia humana de las necesidades biológicas y la espiritualidad, la búsqueda verdadera de Dios, nos libera de la dependencia total de la técnica para conseguir "tiempo libre". Claro está, que junto a este misticismo y ascetismo, que es muy válido y seguro según mis pensamientos, está el dedicarse no solo a esa felicidad de uno mismo, sino dedicarse a servir a los demás para que logren ser felices o más felices de lo que pueden ser sin la espiritualidad. En definitiva volvemos como siempre al amor, a la fraternidad y a la acogida (este último término, usado muchas veces por un gran amigo mío y pensador).

Esta no es mi última palabra, es un pensamiento aún joven en mí que espero ir desarrollando poco a poco y aplicándolo en la medida que me sea posible por la condición humana y pecadora que tengo.

Por eso, hoy ruego intercesión al Inmaculado Corazón de Santa María que nos haga mansos a la voluntad de Dios, que nos haga crecer en espiritualidad, amor, cariño, acogida, fraternidad. Así sea.


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