miércoles, 22 de mayo de 2013

ÉTICA Y MORAL

Hoy vamos a tratar un modo de entender la ética. Sobre todo, de si se puede entender fuera de Cristo, fuera de la religión.

Es sabido por todos que los humanos continuamente debatimos lo que está bien y lo que está mal, siempre en un diálogo, más o menos formal, que trata de establecer un código moral para la buena convivencia entre los humanos. Este código moral, es por tanto, meramente humano, de consenso. Se sustenta de leyes que lo protegen, y, aun siendo por consenso, muchas veces no es muy correcto. Pero, supongamos que sí, que sí que es un código correcto según la verdad existente, sea cual sea. Será, igualmente, un código humano, de consenso y por tanto, aun siendo correcto, habrá quien dirá que no le parece bueno, es decir, llegará a ser relativo. Pongamos un ejemplo claro y muy directo. Por consenso, dentro del código moral humano, creado por nosotros, matar es una mala acción, castigada mediante el código penal o civil (no sé mucho de leyes). Pero puede haber quien el acto de matar le parezca un buen acto, un acto que le haga feliz. Bien, pues, siendo así, le importará poco el consenso entre la humanidad y las leyes que le impidan actuar del modo que piensa. ¿Por qué?, porque no son más que leyes humanas, que quieren hacer de este un mundo mejor y que al susodicho no agradan, no le hacen feliz. 

Lo que quiero decir con esto es que fuera de la ley de Dios, solo hay leyes humanas, no universales. Y, si no cumplir estas leyes hace feliz a determinado sujeto, por muy mal que actúe, y a pesar de las consecuencias que le puedan conllevar sus actos, no tendrá motivo ninguno para dejar de hacerlo, porque no le debe rendir cuentas a nadie, porque él es feliz haciendo el mal. No se puede hablar de moralidad fuera de Dios, porque entonces pasan estas cosas. Creo que es un ejemplo muy claro. El problema es que esta reflexión es joven en mí, se me ocurrió hace unos días, y, quizás no esté claramente expresada. Como diría el ilustre Kant, a través de la razón práctica, la ética, se puede llegar a Dios. Es decir, cuando hay una ley moral Divina, que no es por consenso sino por revelación, entonces sí que hay que rendir cuentas ante el que, por su inmensa sabiduría, las ha impuesto. Tenemos un motivo para cumplirlas y es ni más ni menos que el amor hacia el que nos las ha desvelado para TODOS, diríamos que no hay apelación a ellas, simplemente se han de cumplir porque así está establecido y no hay vuelta de hoja.

No sé como entenderemos estas palabras, no sé si reflejan lo que se me ocurre. Pero sé que el camino de Dios es el correcto y haré lo posible, con mis obras y mis palabras para acercar a Dios a los hombres y mujeres que tanto lo necesitamos. Así sea.

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