Por todos aquellos rostros sin nombre, nombres sin rostro. Por todas aquellas vidas arrancadas del vientre materno, por todos los abortados y por todas aquellas personas, cristianas o no, que luchan por la vida y que aveces no consiguen su propósito
Hijo de nadie, fuiste gota sembrada
en el jardín marino del liquido placentero.
Luz fugaz, arrancada y, con esmero,
pobre vida, empezando, terminada.
Muchas leyes van en contra de tu vida
y personas que protegen lo superfluo,
aguacero y camino sin salida,
sin tu voz no pudiste con todos ellos.
Y, nosotros, que en contra de todos fuimos,
no logramos el regalo merecido
por vosotros, si es menester morimos
por todos aquellos que no habéis nacido.
Permita el cielo y, si así queréis vosotros,
seáis grano de arena en tiempo perdido,
en nuestro reloj eterno bellos rostros,
en desagravio por el mal cometido.
No tengáis en cuenta sus pecados graves
ni los nuestros por no lograr lo esperado.
Quisimos daros de vuestra vida llaves;
saberos personas, que ya os han amado.
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